El Real Club Valderrama, belleza y conciencia

La sede del Andalucía Masters, ejemplo de gestión medioambiental
Real Club de Valderrama. / FOTO: RCG

El Real Club Valderrama, socio imprescindible y sede de todas las ediciones disputadas hasta la fecha del Estrella Damm N.A. Andalucía Masters, es un ejemplo patente de que la estética puede ir de la mano de la exigencia competitiva, circunstancia que se refleja año tras año en los resultados que se dan en el torneo. Además, su magnífica presentación lleva más de 25 años acompañada de una gestión medioambiental impecable, certificada por entidades internacionales de reconocido prestigio.

El Real Club Valderrama fue el primer campo de golf de Europa en obtener el certificado de excelencia medioambiental de Audubon International en el año 1995 y desde entonces ha superado todas las evaluaciones anuales que lo confirman como referencia en cuanto a compromiso con el medio natural. Además, el club también obtuvo en 2008 el reconocido certificado de gestión medioambiental ISO 14001.

Desde su creación en 1992, el Programa Audubon para Campos de Golf (ACSP, Audubon Cooperative Sanctuary Program) ha servido para integrar el cuidado de la biodiversidad y la protección de medio ambiente en la implementación de buenas prácticas de mantenimiento en los campos de golf. El sistema de gestión medioambiental se basa en los siguientes elementos: la conservación del agua, la planificación ambiental, el manejo de la vida silvestre y del hábitat, la reducción racional en el uso de productos químicos, la reducción en el consumo de carburantes y las labores de difusión y educación.

Con respecto al agua, en el año 2016 el Real Club Valderrama instaló uno de los sistemas de riego más avanzados del mundo con el que consiguió un ahorro del 19% en el consumo, pero los esfuerzos en este ámbito son constantes, como nos explica Javier Reviriego, director general del club.

“Hemos terminado la construcción de un lago de 55.000 metros cúbicos de capacidad que recogerá el agua de lluvia y de los drenajes del campo. Podremos llenarlo con agua de lluvia durante el invierno y utilizarla en verano, lo que nos ofrece un buen colchón para los picos de consumo”, indica Reviriego. “Luego, en muchas zonas del campo, sobre todo zonas que no entran en juego debajo de los árboles, hemos decidido quitar el riego para que deje de crecer el césped y sustituirlo por corteza de alcornoque machacada (mulch, en términos técnicos). El mulch nos permite grandes ahorros en agua, productos y fertilizantes. Técnicamente queda muy bien y no rompe en nada con el paisaje natural, y nos ha permitido anular casi 400 aspersores en el campo sin afectar al juego”.

Además de la recogida en los lagos, el agua de riego proviene de pozos propios homologados y validados por la Confederación Hidrográfica del Sur, y se está desarrollando el proyecto de agua residual de Sotogrande gracias al cual el club podrá hacer uso de agua depurada en terciario proveniente de poblaciones cercanas para regar la mayor parte del campo. Además, la implementación de nuevas variedades de césped también ayudará a limitar el consumo.

“Estamos haciendo muchas pruebas con nuevas variedades de césped que toleran más la falta de agua y la sombra, como la zoysia. Son variedades muy usadas en Estados Unidos en climas similares al nuestro y hemos hecho una prueba en la zona de juego corto y, si funciona, la implantaremos en el resto del campo”, remata el director general del Real Club Valderrama.

Con respecto a la vida silvestre, un equipo de expertos vigila la situación de todas las especies de fauna existentes en el Real Club Valderrama y se ocupa de su protección en los distintos hábitats y santuarios ubicados en el campo, inventariándolas y rastreándolas. Además, el alcornocal se limpia y poda regularmente y más del 90% de los arbustos y flores de la finca pertenecen a plantas autóctonas de la región mediterránea. Los hábitats de vida silvestre que contengan cualquier especie de flora o fauna en peligro que se encuentre amenazada por los golfistas y las actividades de mantenimiento han sido designados «zonas sensibles al medio ambiente» y no se permite el acceso de golfistas a las mismas.

Por otro lado, la maquinaria de mantenimiento está equipada con dispositivos GPS que monitorizan los recorridos y aplicaciones con el fin de optimizar las rutas utilizadas diariamente. Con este seguimiento detallado, se realizan ajustes en los recorridos de los operarios con el objeto de reducirlos y limitar así el consumo de combustible. Además, se está renovando el parque de maquinaria con dispositivos eléctricos e híbridos, otra medida encaminada a reducir el uso de carburantes.

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