FICHA TÉCNICA:

CORIA CLUB DE FÚTBOL (3): Isco; Mario Begines, Feito, Rojas, Serrano, Jojo, Iván Martín (m.68, Pedro Jiménez), Chapi (m.80, Juanito), Pulet, Keita, Espada (m.65, Pavón).

ALGECIRAS CLUB DE FÚTBOL (1): Romero; Juanjo (m.80, Alberto Fuentes), Dani Gallardo, Benítez (m.50, Zafra), Pablo de Castro, Vicent, Antoñito, Iván Turrillo, Antonio Sánchez, Pipo, Éric (m.60, Karim).

ÁRBITRO: Montijano Linde (Colegio Granadino). Amonestó por parte local a Mario, Rojas, Jojo, Chapi, Isco y por parte visitante a Antonio Sánchez, Romero e Iván. Expulsó por parte visitante a Pablo de Castro en el minuto 84 por roja directa.

GOLES: 1-0 (m.27, Espada, de penalti); 2-0 (m.47, Pulet); 2-1 (m.60, Álex Serrano, en propia puerta); 3-1 (m.90, Dani Gallardo, en propia puerta).

INCIDENCIAS: Partido correspondiente a la 35º jornada del Grupo X de Tercera División disputado en el Estadio Guadalquivir ante unos 400 espectadores.

CRÓNICA: Se antojaba complicado imitar las actuaciones de los segundos tiempos de Córdoba y Lucena en este Algeciras Club de Fútbol hasta que llegaba la cita de hoy en Coria, que superó todo lo permitido. Es difícil explicar cómo un equipo que el pasado 3 de marzo goleaba al Ceuta en un alarde de fútbol y entrega y 21 días más tarde, cual reportaje de Samantha Villar, ha sido un títere en manos del 18º clasificado.

3-1 ha caído el equipo algecirista en una mentira de partido en la que se han tardado veinte minutos en derribar todo el arsenal propuesto para intentar vencer a un rival que había sumado dos triunfos en una vuelta, desde aquel famoso 0-4 en el Nuevo Mirador. Ni arengas, ni intentonas de borrar los dos últimos tortazos, nada. Este Algeciras se ha caído por su propio peso y a siete fechas del final no hay Cristo que lo levante.

Los albirrojos salieron bien, como vienen acostumbrando, con la intención de hacer algo positivo, pero estrellándose contra esa falta de puntería que le viene privando en las últimas jornadas. Éric Samé, un futbolista al que le está costando horrores acertar con los tres palos, o es que sencillamente no da para más, tuvo el primero en el 8′ y siete más tarde en dos ocasiones que si se quieren conseguir objetivos hay que embocarlas pero en este equipo no pasa nada de eso.

El equipo de La Menacha tenía buena predisposición sobre el reseco césped del Guadalquivir ante un Coria que salió a esperar y ver qué pasaba y que hasta el minuto 20 no se asomó sobre el marco de Romero con un remate de Espada que se marchó desviado. Cuatro después fue Antonio Sánchez el que perdonó el primero en un centro de Iván que se perdía alto antes del inicio de la debacle.

26 de juego y Romero salva el primero a bocajarro en un tiro de Keita dentro del área. Dos después, el propio Keita se gira en el área y Pablo de Castro mete la pierna de forma infantil y lo derriba en un penalti tan absurdo como evitable. Espada cogió la responsabilidad y ponía a los ribereños por delante. El Algeciras quiso venirse arriba pero psicológicamente es un equipo inerte sobre la hierba y únicamente se dedicó a esperar que llegase el tiempo de descanso para buscar una bocanada de aire que le intentase espabilar. Fue en vano.

Tras una charla donde Romero, Iván y Antonio Sánchez ejercieron de cabecillas en el césped, mucho antes de que saltase el Coria del vestuario, la plantilla trataba de concienciarse de lo que había en juego y esa reacción duró tres minutos, el tiempo de que Benítez cometiese una chiquillada dejándose la pelota atrás y aprovechando que Pulet pasaba por ahí para establecer el segundo gol del Coria.

Con regalos que no se conceden ni en el Monitores, el Algeciras cavaba su propia tumba a orillas del río Guadalquivir con más de cuarenta minutos por delante. El amor propio era lo único que le quedaba a los de Emilio Fajardo que trataba de mover piezas para hacer reaccionar a un plantel que casi miraba al cronómetro pensando en lo que quedaba para enfilar el camino a casa. Un centro de Zafra que entre Antonio Sánchez y Serrano desviaron a la red haciendo el 2-1 fue la esperanza inútil que se creó un equipo que en treinta minutos que le restaban al partido no fue capaz de tirar entre los tres palos.

La pena de todo esto es que si no es por Romero al Algeciras le cae un saco. El sevillano salvó el tercero en el 70′ con una doble intervención descomunal en el preludio de una recta final que fue la realidad de lo que es este equipo a día de hoy. Pablo de Castro vio la roja en el 85 por un golpe a un contrario de lo que se percató el asistente y que le mandó a la ducha antes de tiempo y para cerrar la fiesta llegó la sentencia en el tiempo de descuento con un pase de Pavón que entre Romero y Dani Gallardo alojaron en el fondo de la portería.

3-1 ante un equipo muy honroso que hace siete días no fue capaz de ganar en Guadalcacín y al que no le ha hecho falta ni meter la quinta para pintarle la cara a un equipo que ha vuelto a dejar una pésima imagen sobre el césped y a aumentar la desazón entre una afición que roza la indignación y la resignación. Y aún quedan siete por delante.