“Es una pena que la temporada se acabe ahora, justo cuando estaba recuperando las mejores sensaciones. El año no ha ido tan bien como yo hubiera querido, pero me encontraba mucho mejor y me hubiera gustado poder seguir algunas semanas más. Diría que la clave del año ha estado en el putter.

Ha sido una locura. He tenido muchos días de 16 y 17 greenes en regulación y 34-36 putts. Así es imposible hacer resultado. Pero eso también ha cambiado en las últimas semanas. He podido hacer buenas tarjetas porque de nuevo he empezado a meter putts de dos metros. No entran todos porque es imposible, pero al menos muchos, no como antes. Yo ya siento esa mejoría, no sólo en ese aspecto, sino también mental. La confianza vuelve a estar arriba y precisamente por esto me da mucha rabia no haber pasado el corte en el Open de España en La Quinta.

Es una pena que la temporada se acabe ahora, justo cuando estaba recuperando las mejores sensaciones

La primera vuelta fue muy buena y en la segunda estaba todo más o menos bajo control hasta el hoyo 15. Hice triple bogey tras comerme unas matas. No obstante, estoy contenta porque después de ese mal momento pegué un golpazo en el 16, la dejé a dos metros, pero no entró el putt, hizo corbata. Pensé que necesitaba dos birdies para pasar el corte y me lancé a por ellos. Lo hice en el 17 tras embocar un putt de 30 metros. Impresionante. En el 18 tiré a green, siendo agresiva. Fallé por la derecha y la recuperación la dejé a seis metros. Tiré muy firme para hacer birdie, me pasé bastante y fallé el de vuelta. La pena es que con el par habría entrado, pero ahí no lo sabía.

Llevo dos temporadas duras, pero siento que estoy volviendo. En mi debut en el LPGA Tour me falló la cabeza

En cualquier caso, tengo ya muchas ganas de empezar la próxima temporada. Las sensaciones son positivas. He aprendido muchas cosas, igual que el año pasado. Llevo dos temporadas duras, pero siento que estoy volviendo. En mi debut en el LPGA Tour me falló la cabeza. No me creía que estuviera en el circuito americano. Y en 2018, en cuanto fallaba un golpe me venía lo del año anterior. He aprendido que cuanto más me cabreo y más pienso en lo que ha pasado antes no es que me hunda, pero no me deja avanzar. No me sirve de nada enfadarme porque juego peor.

Sé que tengo el juego para estar con las mejores y sólo es una cuestión de cabeza. He empezado a trabajar con Rocío Pomares el aspecto mental y estoy contenta. Nos va bastante bien, nos entendemos y nos compenetramos. Me está ayudando a volver a ser la María Parra de antes.

He empezado a trabajar con Rocío Pomares el aspecto mental y estoy contenta. Nos va bastante bien, nos entendemos y nos compenetramos

En cuanto al putter, hice un cambio hace unas tres semanas que me ha venido muy bien. Lo hablé con Juan Antonio Marín, mi entrenador, y Jaime, mi novio, y decidimos utilizar otra vez el putter con el que fui campeona de Europa amateur. Las sensaciones son mucho mejores. Ya lo noté en Pedreña en el Campeonato de España de Profesionales y en el Open de España. Tengo más confianza. Más positiva. Siempre he sido una buena pateadora, por eso pienso que todo ha sido mental.

He vuelto a utilizar el putter con el que gané el Campeonato de Europa amateur y las sensaciones son mucho mejores

No empiezo la temporada hasta marzo, así que ahora sólo queda entrenar y trabajar duro para llegar lo mejor preparada posible a ese momento. Voy a jugar el Symetra Tour, lo que pueda, que serán unos 12 ó 15 torneos, también alguna previa de lunes del LPGA que me encaje porque esté allí y en España disputaré el Santander Tour. Creo que María Parra está de vuelta y espero demostrarlo en unos meses…”