El golfista guadiareño Álvaro Quirós ya se encuentra en tierras arábigas donde este jueves arranca su participación en el Qatar Masters, un torneo que en los últimos diez años no ha tenido un año en el que los españoles no hayan tenido una participación reseñable. De hecho, el 2009 marcó la nueva pauta de una manera salvaje: Álvaro Quirós ganaba el torneo, Miguel Ángel Jiménez terminaba quinto y Gonzalo Fernández Castaño y Sergio García lo hacían en séptima posición. En un solo torneo se habían superado con creces los logros de toda una década anterior.

La razón más admisible se puede establecer en la coincidencia en el tiempo con la madurez competitiva de esa generación de golfistas españoles nacidos entre 1980 y 1984: Álvaro Quirós, Rafa Cabrera Bello, Gonzalo Fernández Castaño, Pablo Larrazábal y Alejandro Cañizares, sobre todo. Liderados desde lo alto del ranking mundial de modo permanente por el mayor de todos ellos, Sergio García, un verso suelto cuyo éxito competitivo se remontaba a los mismos inicios de su carrera, cuando era un pipiolo. Una generación sobre la que se sigue apoyando el peso de la Armada (cuando ellos se resfrían, el golf español de élite agarra una pulmonía) y a la que sólo el tiempo pondrá de verdad en el prominente lugar que le corresponde.