Adiós Gandiaga: «Juan tienes que coger el equipo o desaparece»

Muere el presidente que sacó al Algeciras de la miseria en 1985 tras un encargo del alcalde Delgado

«Juan tienes que coger el equipo o desaparece». Arruinado, desahuciado, sin futbolistas, a escasas horas de desaparecer y en un estadio abandonado y con la hierba a la altura del hombro tras meses sin que nadie pasara las máquinas, el alcalde de Algeciras en 1985, Ernesto Delgado, citó en su despacho del Ayuntamiento de la calle Ancha a Juan Gandiaga y el órdago ya lo han leído. De una gestora capitaneada por el desaparecido Juan Llanes, presidente del fútbol base, nació la nueva directiva del Algeciras, o la directiva de los locos, o de los valientes y a los que se sumó en el banquillo Fernando Gallego, también por expresa petición de Ernesto Delgado al veterano entrenador.

El siguiente paso fue armar un equipo en el que solo podía haber gente de casa, pero vaya gente. El joven Rafa Rodríguez emergió en la portería que compartió con Carlos Villa y así se tiro de un equipo lo más veterano posible. La mayoría estaban dando los últimos coletazos a sus carreras, pero no rehuyeron la llamada del Algeciras. A Julio Cabello, que aguantó hasta 1992, se sumaron Manolo Capa, que aguantó una temporada más; Paco Almenara, con una rodilla casi destrozada por las lesiones; Antonio Ocaña, Quico, Pedro Almenara, Miguelito Rull, Cacheira, emergía Juan José Sánchez Calvente «Juanjo», Pepito, Paquito, José María Elorduy, Angelito, Asián se retiró tras el segundo ascenso consecutivo, el de Segunda B, en Cádiz, después vendrían Mateo, Pablo, Platero…

El Algeciras tiene el curioso hábito de sobrevivir siempre y eso fue lo que hizo, sobrevivir jugando en campos de albero de Regional un 31 de diciembre, seguido por una legión de seguidores de los antiguos. Era otra fútbol, otras directivas, otra sociedad, otra mentalidad. El pueblo tiraba por muy mal que estuvieran las cosas y Gandiaga consiguió reflotar la nave sobre todo también porque metió al Algeciras en el Plan de Saneamiento del fútbol español para borrar de un plumazo 400 millones de las antiguas pesetas, una ruina fraguada en la temporada 83/84 en Segunda división A, como siempre un ascenso llegó acompañado de un batacazo y las consecuencias de siempre en la historia de este club. Las buenas relaciones de Gandiaga con Eduardo Herrera, presidente de la Federación Andaluza, fueron trascendentales. Gandiaga se movía como nadie en la Andaluza y de eso se aprovechó el Algeciras.

Pero con taquillas de 800.000 pesetas, 1.500 abonados y un equipo exclusivo de gente de casa poco se podía hacer de nuevo en Segunda B y el Algeciras descendió en 1989. Gandiaga solo pudo sostener esa economía tan precaria hasta 1992 a base de rifas, recorrer empresas y sobre todo conciertos. Gandiaga y el también desaparecido Enrique Mejías trajeron a la plaza de toros a los mejores artistas de la época. Mecano en tres ocasiones, El Último de la Fila…y la recaudación era para pagar a los jugadores. Algo que hoy en día y en este fútbol y esta sociedad de comodidades sería impensable.

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