La suerte y el árbitro han condenado hoy al Algeciras, pero también dejar vivo a los rivales y ser inoperante en muchas fases del partido. El Algeciras ha podido sentenciar el encuentro en la primera parte, control, buen fútbol, un gol, ocasiones, pero ha sido absolutamente inoperante en el segundo tiempo, ha sido un calco del partido de Córdoba, hace una semana pero con un rival enfrente que no ha empujado como los verdiblancos el pasado domingo.

El Lucena ha esperado y ¡bingo!. Un mal pase de Romero -cuyo crédito para fallar sigue siendo amplio después de todo lo que le ha salvado al Algeciras- y un robo con falta a Juanjo Mateo ante la que el árbitro se ha hecho el sueco. El Lucena no ha hecho nada más, es cierto, no ha tirado más a puerta, es cierto, pero no se puede perder la vista de la realidad porque el Algeciras ha hecho menos, no ha sabido por donde meter mano a un rival bien ordenadito tras el descanso.

El segundo tiempo del Algeciras hoy, por más vueltas que se le dé, es tan injustificable como el de la semana anterior en Córdoba, presione el rival más o menos o tenga más o menos entidad. El play-off de ascenso sigue siendo posible, pero las sensaciones de los dos últimos partidos dejan muchas dudas y menos esperanzas de que el milagro sea posible.