El Algeciras ha vuelto a ser hoy la sombra de ese equipo ramplón y atenazado por sus propios medios que es capaz de hacer divino lo extraordinario como demostró hace siete días en Sevilla ante el Betis Deportivo y pegarse otro tiro en el pie ante un rival de media tabla como el Conil.

Sí, un equipo que con mucho mérito se ha mostrado la mar de ordenado sobre el Nuevo Mirador y que ha neutralizado a la perfección a una plantilla que de nuevo se ha vuelto a mostrar vulnerable y sin pegada arriba. Lo mismo que pasó ante el Arcos, Coria, Ciudad de Lucena, Écija, Xerez CD… y otros tantos equipos que sin mostrar nada del otro mundo han robado puntos a los de Emilio Fajardo.

Y es que tirando de números, este Algeciras sería líder en una clasificación con los equipos situados en los siete-ocho primeros puestos, pero a la hora de derrotar a los rivales que dan objetivos, la plantilla demuestra una irregularidad que le condena a donde está, 7º clasificado y de vacaciones virtuales a un mes de cerrar la liga.

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