ALGECIRAS C.F. (1): Romero, Juanjo Mateo, José Carlos, Álvaro Benítez (Zafra, 60′), Dani Gallardo, Borja Vicent, Pipo, Iván (Diego Gámiz, 29′), Antonio Sánchez, Pablo Ganet y Karim Abubacar (Eric Samé, 67′)

CIUDAD DE LUCENA (2): Molero, Carmona, Núñez, Curro Pérez (m.46, Quique), León, Ale Rivero, Álvaro (Erik, 81′), Mario, Manu (Javi Ruiz, 87′), Germán y Marwan

ÁRBITRO: Gutiérrez Pérez, del colegio Malagueño. Amonestó a los jugadores locales Romero, Juanjo Mateo y Borja Vicent, Pablo Ganet, José Carlos y a los visitantes Quique Roldán.

GOLES: 1-0. Minuto 24. Antonio Sánchez. 1-1. Minuto 46. Marwan. 1-2. Minuto 68. Quique Roldán.

INCIDENCIAS: Trigésimo cuarta jornada de Liga en el grupo X de Tercera división. Nuevo Mirador. Unos 1.500 espectadores. Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio en memoria del ex directivo Juan Jaén y del ex  miembro de la U.D. Los Barrios José Sánchez Benítez.

CRÓNICA: Batacazo importante del Algeciras este domingo frente al Ciudad de Lucena que ha dilapidado en un alto porcentaje sus aspiraciones de poder jugar la fase de ascenso a Segunda B después de dejarse remontar un 1-0 a favor tras una calamitosa segunda mitad.

Es difícil volver a explicar como después de lo sufrido hace siete días en Córdoba, nuevamente el equipo albirrojo haya salido a la segunda mitad con la misma empanada mental una vez que le hacen un gol. Pues ni así.

Salía a escena el conjunto de Emilio Fajardo con ganas al terreno de juego disponiendo de dos tempraneras ocasiones en la figura de Pablo Ganet y Antonio Sánchez que empezaban a meterle el sustillo en el cuerpo a un rival ordenado pero que prácticamente no inquietó el área de Romero durante los primeros 45 minutos.

No pasaban grandes cosas en las dos áreas pero por momentos daba la sensación de que el Algeciras, que era el que realmente se jugaba la vida, iba creciendo en el partido. Y así llegó el 1-0, tras un genial pase de Pipo que cazó en carrera Antonio Sánchez y resolvió por debajo de las piernas de Molero a los 26 de juego. Acto seguido, Iván Turrillo pidió el cambio tras unas molestias que le obligaron a dejar su sitio a Diego Gámiz.

Con marcador a favor los albirrojos se espolearon en ataque buscando sentenciar por la vía rápida el partido pero no hubo manera. Primero la tuvo Karim en el 31′, y cinco después fue Antonio Sánchez el que se topó con el larguero y en la jugada siguiente en lugar de cedérsela al ghanés, disparó junto al poste. De esas jugadas que deciden partidos y que hoy fue así, pero para lo negativo porque los minutos pasaban y el 1-0 con el que se llegó al descanso se antojaba corto por experiencias pasadas.

Tras el paso por la caseta no pasaron ni dos minutos cuando una desgraciada cesión atrás de Gámiz no supo cómo resolverla Romero y su entrega acabó en el visitante Marwan que únicamente tuvo que resolver a placer para empatar el 1-1 y poner en jaque a la zaga de un Algeciras que empezó a ponerse nervioso. El equipo quiso aplacar esa tensión y si bien José Carlos pudo resolver en una volea cruzada que atajó Molero en dos tiempos en el 56′ y a continuación Pipo no acertó ante la mala salida del portero cordobés, lo cierto es que el ataque de los de Fajardo murió a media hora del final.

Si con el empate lo negativo era gris, con lo que pasó en el 69 fue ya para echarse a llorar tras otro error en la salida de pelota que acabó en Juanjo Mateos que entre un poco de presión y el no acertar a quitársela de encima, provocó que Quique Roldán que pasaba por ahí definiera el 1-2 y pusiera patas arriba el Nuevo Mirador. Ver para creer como este equipo volvía a darle alas a un contrario que en 69 minutos no había rematado entre los tres palos y que se veía por delante en el marcador, pero está visto que todo lo inimaginable puede tener cabida en este equipo esta temporada.

Y de ahí al final, poco o nada. Mucho balón aéreo, mucho intento de coraje, pero nada. El Algeciras era un manojo de nervios sobre la hierba del Nuevo Mirador y los minutos pasaron sin piedad acabando con las aspiraciones de un equipo que hincó la rodilla y que tuvo que soportar el chaparrón de una hinchada harta de los regalos de una plantilla que o se encomienda a la virgen de Lourdes o después de muchas temporadas se irá de vacaciones a mediados del mes de mayo.